¿De qué nos enfermamos hoy… y por qué?❤️🫁
A lo largo de la historia de la Humanidad, las enfermedades predominantes han ido cambiando. Las pestes, las guerras, la desnutrición, las infecciones… En cada época, el contexto social, económico y cultural dejó su huella sobre la salud de las personas.
Hoy, en pleno siglo XXI, atravesamos una etapa muy distinta: una transición epidemiológica en la que las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) —como la diabetes tipo 2, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y las enfermedades metabólicas y renales— se han convertido en la principal causa de enfermedad y muerte en el mundo.
¿Qué tienen en común estas enfermedades?
Comparten factores de riesgo conocidos, prevenibles, y modificables: alimentación inadecuada, sedentarismo, estrés crónico, tabaquismo y un índice de masa corporal (IMC) elevado.
Aunque los factores son múltiples, el IMC elevado se ha consolidado como uno de los marcadores más importantes del riesgo para las ECNT.
Según un extenso estudio global publicado en The Lancet en 2017, que analizó datos de 195 países y 84 factores de riesgo entre 1990 y 2015, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad ha alcanzado niveles epidémicos. A pesar de las inversiones y campañas en salud pública, no se ha logrado revertir esta tendencia.
📚 Fuente: Global Burden of Disease Study 2015 (The Lancet)
Cifras que alarman
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En 2016, el 39% de los adultos del mundo presentaban un IMC superior a 25 kg/m², es decir, estaban por encima del peso recomendado por la OMS.
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Entre 1990 y 2015, la tasa global de mortalidad asociada a un IMC elevado aumentó un 28,3%, mientras que los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) crecieron un 35,8% para este mismo factor de riesgo.
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Se estima que el 50% de las muertes por ECNT podrían prevenirse con estrategias dirigidas a mejorar la alimentación, incrementar la actividad física y reducir el sobrepeso y la obesidad.
📚 Fuente: NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC), 2017
¿Cómo llegamos a este punto?
El problema no se reduce a elecciones individuales. Existen patrones estructurales que explican por qué el sobrepeso y la obesidad afectan más a ciertos grupos sociales y países que a otros.
Estudios recientes muestran que en los países de menores ingresos, el riesgo asociado al IMC elevado viene creciendo de forma más acelerada. Las causas son múltiples: alimentos ultraprocesados más accesibles que los frescos, menor tiempo y espacio para el movimiento, inseguridad alimentaria, jornadas laborales extensas y un entorno urbano poco saludable.
Esto configura lo que muchos autores llaman la tercera transición epidemiológica: el paso de enfermedades infecciosas a crónicas, con una carga creciente de obesidad, sedentarismo y enfermedades metabólicas.
📚 Fuente: Popkin BM. The Nutrition Transition (1994–2020)
¿Estamos viviendo más, pero enfermando antes?
Sí, esa es una de las paradojas del presente. La esperanza de vida al nacer (EVN) ha aumentado en gran parte del mundo, gracias al avance de la medicina, las vacunas y los tratamientos. Sin embargo, este aumento no siempre se acompaña de una mejor calidad de vida.
Las enfermedades crónicas se presentan cada vez a edades más tempranas. Y en países de altos ingresos como Estados Unidos, la esperanza de vida podría disminuir durante el siglo XXI, justamente por el impacto de estas enfermedades ligadas al estilo de vida.
📚 Fuente: Wang H et al. Global Burden of Disease Study 2016 (The Lancet)
Un camino posible
Frente a este escenario complejo, lo último que necesitamos son culpabilizaciones o soluciones mágicas. Necesitamos comprensión, información clara y decisiones basadas en evidencia.
Modificar nuestros hábitos puede parecer difícil, pero no es imposible. Sabemos que:
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Bajar incluso un 5-10% del peso corporal puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares o diabetes tipo 2.
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Incorporar 30 minutos de movimiento al día ya tiene efectos beneficiosos en la salud metabólica y emocional.
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Un entorno de apoyo, profesional y empático, hace toda la diferencia en el camino del cambio.
En síntesis
Nos estamos enfermando de forma distinta que en otras épocas. Pero también tenemos más herramientas que nunca para prevenir, entender y tratar estas enfermedades.
La buena noticia es que gran parte de este desafío depende de decisiones colectivas e individuales. Y que incluso pequeños cambios sostenidos en el tiempo, pueden tener un impacto profundo en nuestra salud y bienestar.
Dr. Mario Kamelman

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